>> El alumnado forma sus habilidades y destrezas en experiencias y espacios reales

El alumnado de los Grados Superiores de FP de Dietética y Acondicionamiento Físico han colaborado en un proyecto multidisciplinar para el aprendizaje de cómo funciona el metabolismo de los hidratos de carbono, en situación de reposo y tras realizar actividad física.

Una de las grandes ventajas de estudiar en ADEMA es su metodología innovadora educativa donde los alumnos forman sus habilidades y destrezas a partir de experiencias y en espacios reales.

La primera práctica consistió en la preparación de diferentes alimentos ricos en hidratos de carbono en las instalaciones de artes culinarias de ADEMA, dentro de la asignatura Alimentación Equilibrada. El objetivo principal de la práctica consistía en calcular y preparar los alimentos que deberían ingerir el día siguiente. Para ello, calcularon la cantidad de cada alimento necesaria para obtener 40 gramos de hidrato de carbono de diferentes productos fuente de hidratos de carbono (azúcar, zumo, lentejas, arroz, pasta, pan, etc.) y posteriormente cocinaron las diferentes porciones.

Esta práctica permitió además de aprender a usar las tablas de composición de alimentos, conocer y aplicar conceptos como porción comestible, peso neto, peso bruto, peso crudo y peso cocinado y tener en cuenta aspectos como las alergias e intolerancias alimentarias de las personas participantes.

Al día siguiente, se realizaron diferentes actividades físicas en las instalaciones de Campus Esport de la UIB.

En primer lugar, el alumnado, por parejas, se midió la glucemia en ayunas, así como otras constantes como la saturación de oxígeno, la tensión arterial y las pulsaciones. Estos parámetros se continuaron midiendo cada 30 minutos a lo largo de la mañana, lo que permitió ver la evolución del azúcar en sangre tras la ingestión.

Posteriormente, cada pareja ingirió una de las preparaciones que el día anterior habían preparado los alumnos de dietética y a continuación una de las dos personas de la pareja realizó actividad física durante media hora, que fue guiada por el alumnado de TSAF.

Finalmente, se pusieron en común los resultados y se pudo observar que aquellas personas que habían consumido alimentos ricos en hidratos de carbono simples o de absorción rápida como el agua con azúcar, tenían una glucemia más elevada tras la ingesta, mientras que aquellas que habían consumido hidratos de carbono de absorción lenta (lentejas) tenían una curva glucémica más plana. Asimismo, se observó que la glucemia disminuía tras realizar actividad física, mientras que las personas que habían estado en reposo, en general, tenían una disminución de la glucemia menor.                

Esta práctica, también permitió comprobar cómo además del tipo de alimento ingerido, existen muchos otros factores que pueden modificar la glucemia, como la combinación de diferentes ingredientes en una misma ingesta, el estrés o el tipo de actividad física realizada.